Nuestros niños y niñas están en una etapa preescritora, en la
que lo más importante no es aprender a escribir, sino preparar la mano para
cuando ese momento llegue. Antes de estar capacitado para poder trazar letras necesito
tener control del movimiento, para lo que necesito desarrollar HABILIDADES
MOTORAS. Estas habilidades serán mayores cuanto más oportunidades haya tenido
el niño/a para desarrollarlas.
Las habilidades motoras se desarrollan a través de nuestro
desarrollo madurativo, pero sobre todo, a través de las oportunidades de
experimentación que el niño tenga. Por tanto, los adultos debemos proporcionarles
todo tipo de experiencias para desarrollar su motricidad.
El área de la motricidad se desarrolla de manera natural, y las
mejores actividades que podemos proporcionarles son las que se ponen en juego
en el día a día: ponerse solo la chaqueta, subir la cremallera, barrer, limpiar
la mesa con un paño, comer solo sin que se derrame la sopa, echar agua en un
vaso, etc. etc. etc.
Todas estas actividades son una fuente de independencia. Por
tanto, el desarrollo motor está al servicio del desarrollo de la persona en la
medida que nos proporciona una búsqueda de la independencia, al darnos la
posibilidad de hacer las cosas por nosotros mismos. Además, hacerlo mejor cada
día les proporciona autoestima y sentido de capacidad (“yo puedo hacerlo solo”),
y les da sensación de pertenencia al mundo de los mayores. Pero es que además,
a través de estas actividades de vida práctica aprenden desde bien pequeños a asumir
responsabilidades en los grupos sociales a los que pertenecen. ¿Qué más se puede
pedir?